Descansa esa mente, toma un sorbo de tranquilidad y escupe esos malditos incordios.
Lee novelas de misterio y escucha música, sal a dar un paseo o a emborracharte como si mañana fuese el último domingo sobre la faz de la tierra.
Lee novelas de misterio y escucha música, sal a dar un paseo o a emborracharte como si mañana fuese el último domingo sobre la faz de la tierra.
Desafía a la Luna y aguarda el primer rayo del incombustible, solitario y valiente Sol, que luchará mañana por salir entre las tormentosas nubes, pero aguardalo con pasión y admiración.
Haz unos cuantos garabatos o escribe tres o cuatro versos, pues es así como empiezan las grandes historias.
Canta en la ducha.
Y respira.
Canta en la ducha.
Y respira.
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