
Poco apoco moría Abril. Y con él, todos esos sueños descosidos que a nadie dio tiempo a remendar. Era obvio, tenía jaque mate en tres o cuatro jugadas, pero aún así, seguí adelante, sin compasión. Realmente no había nada que hacer, y nada fue lo que se hizo. Supongo que, después de todo, aquí seguiremos escuchando canciones extraviadas que salen del aire; mientras esperamos en lugares desconocidos y no recomendados para todos los públicos, que suceda algo digno de mención.
No hay comentarios:
Publicar un comentario