Pobre de aquel insensato que no ose desafiar cada tentación del jardín del
Bien y del
Mal. No quisiera estar en el pellejo de tan insulsa y mortal alma; pues no sabe apreciar las sabrosas y turbulentas delicias de esa gran caja de bombones, llamada por los denominados entendidos, "
vida".
No hay comentarios:
Publicar un comentario